Éste año está llegando a su fin y hacer un recuento de lo que en él se realizó es algo que hago, curiosamente hace un año no lo hice bien, estaba enojada con muchas cosas en la vida, conmigo, podría decirse que con casi todo, para mi nada había estado bien en el 2010, de hecho muchas cosas estaban de la chingada, yo estaba de la chingada.
Ahora las cosas son distintas, y veo que no valoré muchas cosas que me pasaron en 2010, viajé mucho. Dentro de todos los viajes que realicé, puedo decir que amé ir a Veracruz, pero no tanto por el lugar en sí, sino la manera en que me fui, sin planearlo, dejando todo de lado y largándome. Eso fue lo más cercano a lo que siempre he querido hacer, salir corriendo, lejos y dejando todo atrás, pero el gusto me duró una semana. Regresé, pero no quería hacerlo, mientras mi trayecto en la carretera de Tecolutla a Veracruz fue el mejor viaje en carretera que pude tener, el trayecto de Veracruz al D.F. fue el más desesperante. El 2010 fue un año bien del asco pero ese viaje es lo único rescatable que pasó junto con todos los lugares que conocí.
Ojalá el 2010 no se repita, ojalá no.
Ojalá el 2011 si.
Ojalá.
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